En nuestro día a día, todos buscamos mantener un equilibrio en el que nuestros pensamientos, valores y comportamientos coexistan pacíficamente. ¿Qué ocurre cuando hacemos algo contrario a lo que pensamos que es correcto? Aparece la disonancia cognitiva.
Desde Psicólogos Aldama, nuestro centro de psicología en Bilbao, queremos invitarte a profundizar en este concepto clave de la psicología. Comprender cómo funcionamos cuando actuamos de forma incoherente, nos ayuda a conocernos mejor. A su vez, nos descubre herramientas para gestionar el estrés, la toma de decisiones y la ansiedad en nuestro bienestar psicológico diario.
¿Qué es la disonancia cognitiva?
El ser humano tiene una tendencia natural a buscar la coherencia interna. Distintos estudios han demostrado que las opiniones, valores y actitudes de una persona no existen de forma aislada, sino agrupadas en sistemas que guardan una coherencia interna. Esto hace que, generalmente, lo que pensemos esté alineado con lo que hacemos.
Por ejemplo, si para nosotros la salud es una prioridad, lo natural es que intentemos comer bien y animemos a nuestra familia a hacer deporte. O bien, si sabemos que trasnochar nos perjudica, lo lógico es que intentemos irnos pronto a la cama.
Sin embargo, no siempre hacemos lo que pensamos que es correcto. Fue el psicólogo Leon Festinger quien acuñó el término disonancia cognitiva para explicar qué hay alrededor de estas incoherencias en nuestro comportamiento.
Señaló que las personas buscamos de forma innata que nuestros pensamientos y acciones vayan en la misma dirección. Cuando rompemos esa coherencia interna, se nos genera incomodidad que intentaremos calmar.
Incoherencia interna: Cómo surgen los conflictos con nosotros mismos
Sentir tranquilidad depende en parte de alcanzar la coherencia interna: nuestra tendencia a mantener un sistema de creencias, valores y comportamientos alineados. Sin embargo, el día a día a menudo genera inconsistencias que la dificultan. Estas inconsistencias se pueden producir por 3 motivos:
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Cuando la realidad es contraria a lo que creíamos: Situaciones en las que lo que una nueva información nos hace cuestionarnos lo que pensábamos. Por ejemplo, cuando descubres que un compañero de trabajo al que considerabas ejemplar ha cometido un fraude, o bien, cuando un alimento que consumías pensando que era saludable resulta ser perjudicial para la salud. Esta nueva información te obliga en inicio a convivir con dos creencias opuestas.
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La toma de decisiones cotidianas: Vivir implica elegir, y elegir siempre significa renunciar a algo. Es decir, elaborar duelos constantes. Por ejemplo, cuando un profesional decide aceptar un puesto de mayor responsabilidad y mejor remuneración, pero que requiere una alta disponibilidad y jornadas más prolongadas. Al asumir el cargo, los atributos negativos de la opción elegida (como la pérdida de tiempo libre y de conciliación familiar) entran en conflicto directo con la acción elegida,
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Las diferencias entre nuestra educación y el presente: Ocurre cuando lo que deseamos hoy es contrario con los valores que nos inculcaron en casa. Un caso muy común en consulta es el de quien ha sido educado bajo la premisa de que «la familia es siempre lo primero», pero se ve en la necesidad de distanciarse de un familiar como consecuencia de la mala relación. Romper ese mandato genera conflictos e incomodidad en la persona.
Mecanismos de autoengaño: ¿Cómo intenta el cerebro reducir la tensión?
Cuando aparece la disonancia cognitiva, también comienza una sensación de malestar como consecuencia de sostener simultáneamente dos planteamientos incompatibles, o bien, al actuar en sentido opuesto a los propios principios. Ante este conflicto interno, la persona dispone de diferentes estrategias reguladoras:
1. Modificar la conducta (Cambio conductual)
Es, en muchas ocasiones, la vía más directa y saludable de proceder. Consiste en cambiar el comportamiento para alinearlo a nuestras creencias. Por ejemplo, si un paciente es consciente de que el exceso de carga laboral está afectando a su salud, empezará a delegar y establecer límites. Con ello, logrará restablecer la congruencia entre lo que sabe que necesita y lo que hace. Conseguirá así eliminar la disonancia cognitiva.
2. Alterar el conocimiento o la información disponible
Consiste en distorsionar o filtrar de manera selectiva la información que proviene del entorno para que deje de generarse una contradicción con nuestros actos. El sujeto no modifica su comportamiento ni añade nuevos argumentos, sino que desacredita la información contradictoria o sobrevalora datos minoritarios que apoyen su postura. Por ejemplo, si un profesional sufre un desgaste severo por sobrecarga laboral, puede optar por ignorar los informes médicos que advierten sobre los riesgos del estrés crónico, tachándolos de «alarmistas». Al mismo tiempo, buscará activamente artículos o discursos que ensalcen la cultura del esfuerzo extremo como la única vía hacia el éxito, amoldando la realidad a su conveniencia para evitar el conflicto interno.
3. Añadir nuevas cogniciones (Racionalización)
Consiste en incorporar nuevos argumentos o teorías al sistema de creencias para justificar la conducta disonante, diluyendo así el malestar sin necesidad de modificar nuestra conducta. Por ejemplo, este profesional que sufre un desgaste extremo por sobrecarga de trabajo aceptará que el estrés está minando su salud, pero añadirá a su mente pensamientos del tipo: «Es un sacrificio temporal necesario para asegurar el futuro universitario de mis hijos» o «Si no asumo esta carga ahora, la empresa podría prescindir de mí y el impacto financiero sería mucho peor». Al introducir estas nuevas variables, el cerebro procesa el sufrimiento ya no como una incoherencia, sino como un coste que puede compensar, aliviando temporalmente la ansiedad de la disonancia.
Factores que determinan la intensidad del malestar
No todas las contradicciones internas nos afectan por igual. La urgencia por resolver la disonancia cognitiva depende directamente de lo intenso que sea el malestar que experimentamos. Esta intensidad se rige por tres factores clave:
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La relevancia que tenga para la persona: El malestar es proporcional al valor que otorgamos a lo ocurrido. Si trabajas en una oficina y te ves obligado a usar folios blancos a pesar de que apoyas el reciclaje, la contradicción te generará una molestia mínima porque el impacto del acto es menor. Sin embargo, si un profesional de la salud es presionado para recomendar un tratamiento en el que no cree en absoluto, priorizando el beneficio económico sobre el bienestar del paciente, el malestar será elevado.
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La balanza entre pros y contras (proporción de argumentos): El cerebro no analiza las situaciones de forma aislada, sino que sopesa todo un sistema de pensamientos interconectados. Por ello, cuando la gran mayoría de razones apoyan una decisión, las informaciones contradictorias que surjan serán más fáciles de ignorar. El malestar surge cuando el número o la importancia de los factores contradictorios se equipara a los motivos que justifican nuestra conducta. En este caso la disonancia cognitiva es elevada y la incomodidad intensa.
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El límite de resistencia al cambio: Todos poseemos un umbral de tolerancia que una vez resulta traspasado nos genera incomodidad. Por debajo de ese umbral nos movemos con cierta comodidad. Este límite viene delimitado por aquellas creencias que presentan mayor resistencia al cambio. Cuando los datos de la realidad o las demandas del entorno ejercen una presión que sobrepasa este umbral, la persona tiene que hacer un cambio para conseguir eliminar la disonancia cognitiva.
Los 3 escenarios más comunes de la contradicción en la vida diaria
Existen tres situaciones donde es más frecuente que aparezca la disonancia cognitiva:
A) La duda postdecisoria: el arrepentimiento tras elegir
Este escenario aparece de manera habitual después de elegir entre dos o más alternativas. En ese instante, los aspectos positivos de la opción descartada y los negativos de la opción elegida generan malestar en la persona.
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¿Qué aumenta la tensión? La importancia de la decisión o el atractivo visual y práctico de las opciones descartadas.
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¿Qué la disminuye? Una alta similitud entre las opciones. Es decir, si las alternativas se parecían mucho entre sí, el cerebro procesa el descarte con menor malestar.
B) La condescendencia forzada por presión externa
Ocurre cuando una persona se ve «forzada» a actuar en contra de sus valores, habitualmente bajo la influencia de una recompensa o la amenaza de un castigo.
La paradoja del incentivo: Las investigaciones demuestran que la contradicción interna es mayor cuando el premio o el castigo son pequeños. Si el incentivo es elevado, el sujeto justifica su acción más fácilmente, lo que hace que disminuya la tensión de la disonancia cognitiva.
C) El desacuerdo y conflicto con el entorno social
El ser humano es un ser social por naturaleza. Darse cuenta de que las personas a quienes valoramos o consideramos similares a nosotros mantienen opiniones opuestas a las nuestras, genera un estado de tensión.
Esta tensión fluctúa según tres variables principales:
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La magnitud de la diferencia percibida: Cuanto mayor sea la diferencia entre ambas opiniones mayor será la tensión.
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La relevancia del tema: El impacto o la importancia del asunto tratado.
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El principio de autoridad: El nivel de atractivo, respeto o autoridad que le otorgamos a las personas que nos contradicen.
Autoestima baja vs. alta: ¿Por qué no todos reaccionamos igual ante la disonancia cognitiva?
La forma en que lidiamos con la incoherencia interna está relacionada con lo que pensamos de nosotros mismos (nuestro autoconcepto) y el valor que le damos a lo que conocemos (autoestima). Ambas variables hacen que cada persona respondamos de manera distinta ante la disonancia cognitiva.
1. Alta autoestima y la racionalización protectora
En personas con una autoestima alta, las estrategias para reducir la contradicción funcionan de manera casi automática. Al confiar en sus capacidades, el sujeto tiende a justificar racionalmente las informaciones contrarias del exterior. Su «Yo» se defiende eficazmente para mantener intacta su autoimagen.
2. Baja autoestima y el conflicto crónico
En personas con una baja autoestima, el proceso es opuesto. Al sostener sus certezas con menor firmeza, la contradicción tras una elección se transforma rápidamente en una duda crónica. En lugar de proteger su decisión, tienden a devaluar lo que eligieron y a idealizar lo que rechazaron.
¿Cómo tratar la disonancia cognitiva y la ansiedad en Bilbao?

En nuestro centro en Bilbao comprobamos a menudo que la disonancia cognitiva subyace en ocasiones a problemas como ansiedad generalizada, bloqueos vitales e insatisfacción crónica. Vivir en contra de nuestros valores genera un importante desgaste.
El abordaje terapéutico no busca eliminar nuestra capacidad para detectar contradicciones, sino enseñarnos a gestionarlas de forma saludable mediante cuatro pilares esenciales:
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