En nuestro día a día, nos enfrentamos constantemente a situaciones que desafían nuestra estabilidad emocional. Problemas económicos, un conflicto interpersonal o un cambio imprevisto en la dinámica familiar demandan de nosotros una respuesta adaptativa inmediata. Sin embargo, con frecuencia nos encontramos con que la solución resulta difícil o no está disponible debido a la presencia de diversos obstáculos. Cuando esto ocurre, es habitual experimentar niveles elevados de estrés y bloqueo.
Cómo solucionar un problema y reducir el estrés con el modelo cognitivo-conductual de D’Zurilla y Nezu
Desde la consulta de Psicólogos Aldama en Bilbao, observamos con frecuencia cómo las personas se sienten abrumadas ante los contratiempos de la vida cotidiana. En el ámbito de la terapia cognitivo conductual Bilbao, uno de los marcos prácticos más potentes, estructurados y validados para abordar estas situaciones es el modelo de resolución de problemas desarrollado originalmente por D’Zurilla y Goldfried en 1971.
Este enfoque concibe la resolución de problemas como un proceso de tipo cognitivo-afectivo-conductual. A través de él, un individuo intenta identificar, descubrir, inventar o adaptar modos efectivos de enfrentarse a las situaciones problemáticas de la vida diaria. La premisa principal de este modelo es que la capacidad de resolución es un constructo multidimensional constituido por componentes interrelacionados. Esto significa que el éxito final no depende únicamente de un único factor, sino de la combinación equilibrada entre cómo se sitúa la persona ante la dificultad y las destrezas específicas que aplica para resolverla.
A continuación, analizaremos en profundidad las dimensiones de este modelo y cómo su aplicación puede transformar nuestra respuesta ante los desafíos cotidianos.
Técnicas de resolución de problemas en psicología: Los dos componentes clave
La orientación hacia el problema es, en el fondo, la postura psicológica con la que decidimos mirar un contratiempo. Hablamos de un conjunto de creencias y emociones que dictan cómo interpretamos lo que nos pasa y, sobre todo, si nos sentimos capaces o no de hacerle frente.
Es nuestro filtro inicial, hay una mezcla de actitud y creencias que se activan antes de que empecemos a buscar soluciones. Por eso, dos personas con la misma inteligencia y los mismos recursos pueden reaccionar de formas totalmente opuestas ante un mismo problema. Todo depende de ese enfoque previo. Al analizar esta respuesta, D’Zurilla y su equipo diferenciaron dos dimensiones clave dentro de este componente:
1. Orientación positiva: Ver la dificultad como un desafío adaptativo
Adoptar una orientación positiva significa asumir una postura constructiva ante las dificultades. Quienes se sitúan en esta dimensión comparten características psicológicas fundamentales:
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Valoran el problema como un desafío o un reto, en lugar de interpretarlo como una amenaza paralizante.
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Consideran que las situaciones complejas tienen solución.
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Identifican y confían en sus propias habilidades para solucionar el problema de manera satisfactoria (lo que en psicología denominamos una alta percepción de autoeficacia).
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Asumen que alcanzar una solución exitosa requiere de tiempo y esfuerzo.
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Se comprometen a solucionar los problemas desde una actitud diligente y proactiva, en lugar de una postura evitativa.
2. Orientación negativa: El impacto de la ansiedad y la indefensión ante los problemas
Por el contrario, la orientación negativa implica la activación de acciones desajustadas a las necesidades de la situación. Las personas que se encuentran aquí se caracterizan por:
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Percibir cualquier problema como una amenaza directa hacia el bienestar psicológico, social, personal o económico.
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Dudar crónicamente de las capacidades individuales para resolver con éxito las situaciones problemáticas (cayendo en estados de indefensión aprendida).
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Sentirse profundamente frustrados, abrumados o desbordados emocionalmente ante la aparición de dichas situaciones.
La relevancia de este primer componente es crucial. Cuando una persona opera bajo una orientación predominantemente negativa, la ansiedad y el malestar emocional actúan bloqueando por completo la capacidad de analizar la situación o generar alternativas viables.
Estilos de afrontamiento: Cómo el estilo racional ayuda a reducir el estrés crónico
Una vez que evaluamos cómo nos posicionamos ante el problema, el modelo analiza el estilo de comportamiento que adoptamos para resolverlo. D’Zurilla y colaboradores (2002) identifican tres estilos de resolución diferenciados: dos de carácter disfuncional (el estilo impulsivo y el estilo evasivo) y uno funcional (el estilo racional).
Estilos disfuncionales: Los peligros de la impulsividad y la evasión cognitiva
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Estilo Impulsivo / Descuidado: Se caracteriza por la aplicación de técnicas y estrategias de soluciones automáticas, limitadas, negligentes, apresuradas e incompletas. Las personas que manifiestan este estilo actúan de inmediato a partir de la primera idea que les surge en la mente. No ejercen un control adecuado ni realizan una evaluación de las consecuencias de la solución adoptada, lo que suele agravar el problema inicial.
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Estilo Evasivo: Implica una conducta evitativa, pasiva o de escape. Los sujetos con este estilo prefieren eludir el problema en lugar de enfrentarse a él. Su estrategia consiste en aplazar el afrontamiento el mayor tiempo posible, esperar de manera mágica a que la situación se resuelva por sí misma o, en caso de tener la oportunidad, transferir la responsabilidad de la solución a otras personas. Este comportamiento disfuncional suele conducir al abandono ante las situaciones problemáticas.
Un individuo se comporta de manera racional ante un problema cuando utiliza de forma deliberada y sistemática habilidades o técnicas efectivas. Un «buen» solucionador de problemas es aquel que adopta una actitud optimista (orientación positiva) y los afronta racionalmente a través de cuatro fases estructuradas:
Psicología para resolver problemas cotidianos: La experiencia de nuestro centro en Bilbao
Desde la perspectiva de la práctica profesional en nuestro centro de psicólogos en Bilbao, la observación directa de cientos de casos nos permite extraer una conclusión muy clara: la inmensa mayoría de las personas que acuden a terapia sintiéndose completamente desbordadas o abrumadas por el estrés crónico no suelen carecen de habilidades lógicas o de capacidad práctica para resolver sus problemas cotidianos. El verdadero obstáculo se suele encontrar en el primer componente: la orientación hacia el problema.
¿Por qué la ansiedad bloquea nuestra capacidad de tomar decisiones?
Cuando un individuo experimenta de manera continuada una orientación negativa, tiende a interpretar cualquier imprevisto como una amenaza insalvable hacia su seguridad o autoestima. Esta valoración activa respuestas fisiológicas y emocionales de alta intensidad, como la ansiedad, el miedo al fracaso y la frustración. El malestar emocional resultante satura los recursos de la memoria de trabajo y nubla la capacidad de razonamiento. Como consecuencia, la persona se ve incapacitada para entender lo que le ocurre y su mente queda bloqueada, impidiéndole concebir alternativas o tomar decisiones con la debida serenidad. En estos estados, es muy frecuente que se adopten dinámicas de evitación crónica o respuestas impulsivas que solo aumentan el malestar.
Terapia cognitivo-conductual en Bilbao: Aprende a gestionar el estrés con Psicólogos Aldama

Por este motivo, en el marco de la psicología para resolver problemas cotidianos y para quienes buscan aprender a gestionar el estrés en Bilbao u online junto a psicólogos expertos, el abordaje terapéutico inicial no consiste en enseñar pautas mecánicas de toma de decisiones. El trabajo prioritario se centra en reestructurar las creencias y actitudes cognitivo-emocionales del paciente.
Cuando ayudamos a la persona a modificar su filtro interpretativo, guiándola para que acepte las dificultades como un componente intrínseco y natural de la experiencia humana y aprenda a percibirlas como desafíos manejables (desarrollando su sentido de autoeficacia), los niveles de ansiedad disminuyen drásticamente. Una vez que la orientación se torna positiva y la reactividad emocional se estabiliza, el resto del proceso —la aplicación sistemática de las fases de definición, tormenta de ideas, toma de decisiones y verificación— suele fluir con notable naturalidad y eficacia en las sesiones de psicoterapia.
Aprender a abordar las vicisitudes cotidianas bajo este modelo riguroso nos protege del desgaste psicológico, previene el desarrollo de cuadros de estrés o indefensión y nos devuelve el control activo sobre nuestras circunstancias vitales.
Si te encuentras en una situación de bloqueo, sientes que los problemas te desbordan o notas que la ansiedad te impide encontrar salidas claras a tus retos personales o laborales, recuerda que la capacidad de resolución es una competencia que se puede entrenar y perfeccionar. En Psicólogos Aldama, en pleno centro de Bilbao, ponemos a tu disposición tratamientos basados en la evidencia científica para ayudarte a construir una orientación fuerte y dotarte de herramientas estratégicas eficaces para tu día a día.





