¿Qué significa ser perfeccionista?
El perfeccionismo es una característica de la personalidad compleja que no cuenta con una definición única. Esto es así, dado que se ha estudiado desde distintas perspectivas, abarcando tanto aspectos individuales como su impacto en las relaciones con los demás.
Entre sus diferentes definiciones destacan las dos siguientes, por ser ambas ampliamente utilizadas en la literatura científica:
- El perfeccionismo comúnmente se define como la tendencia a establecer expectativas de desempeño muy elevadas, acompañadas de una autoevaluación crítica constante y un temor excesivo a cometer errores (Frost, Marten, Lahart y Rosemblate, 1990).
- Según Burns (1980), el perfeccionismo implica la imposición de estándares extremadamente elevados, muchas veces inalcanzables o poco realistas. Se caracteriza por un esfuerzo constante y compulsivo por alcanzar metas imposibles, así como por la tendencia a medir el propio valor únicamente en función del rendimiento y los logros obtenidos.
Por su parte, la RAE acompaña esta definición planteando el perfeccionismo como aquella tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado.
En conclusión, tradicionalmente se ha considerado el perfeccionismo como una característica negativa que causa malestar en la persona y no siempre favorece un rendimiento óptimo.
Sin embargo, a partir de los años 90, el interés por este fenómeno creció significativamente, dando lugar a estudios que diferenciaron entre formas adaptativas y desadaptativas del perfeccionismo.
Conoce los dos tipos de perfeccionismo
Las investigaciones sobre el perfeccionismo han identificado dos formas distintas de este rasgo: una perjudicial y otra beneficiosa. Hamachek (1978) fue uno de los primeros en diferenciar entre el perfeccionismo disfuncional, que genera malestar y frustración, y un perfeccionismo saludable, que ayuda al desarrollo personal.
- Diversos estudios han respaldado esta clasificación y han demostrado que el perfeccionismo puede manifestarse de maneras muy diferentes. La versión negativa de este rasgo se asocia con ansiedad, insatisfacción constante y una autoexigencia extrema que dificulta alcanzar objetivos personales. Además, está vinculada con trastornos como la depresión, la fobia social y el trastorno obsesivo-compulsivo. Las personas con este tipo de perfeccionismo tienden a evitar el fracaso a toda costa y sienten un alto nivel de estrés ante la posibilidad de ser evaluadas o criticadas. A pesar de sus logros, rara vez experimentan satisfacción, pues consideran que nunca es suficiente.
- En contraste, el perfeccionismo positivo se caracteriza por la búsqueda de la excelencia sin que esta afecte negativamente la autoestima. Quienes lo poseen establecen metas desafiantes, pero tienen la capacidad de adaptarse a las dificultades y aceptar sus limitaciones sin que ello disminuya su motivación. Además, disfrutan del proceso de mejora en lugar de verlo como una fuente de presión, lo que les permite mantener una actitud más flexible y resiliente frente a los desafíos. Esta forma de perfeccionismo es especialmente valiosa en ámbitos que requieren altos niveles de esfuerzo y disciplina.
¿Cómo se evalúa el perfeccionismo?
A diferencia de otras escalas centradas en los efectos negativos del perfeccionismo, la APS-R evalúa tanto sus aspectos positivos como sus posibles impactos negativos. Para ello, evalúa este rasgo a partir de tres dimensiones:
- Altos Estándares, que refleja la tendencia a fijar metas exigentes
- Orden, que mide la preferencia por la organización y la estructura
- Discrepancia, que indica el grado de insatisfacción personal ante la percepción de no cumplir con los estándares propios.
Mientras que las dos primeras dimensiones reflejan un perfeccionismo más saludable, la Discrepancia se asocia con dificultades emocionales. Cabe señalar, que estudios posteriores han identificado la dimensión de Orden como un factor con bajo valor predictivo, por lo que las investigaciones recientes han dejado de analizarla.
Asimismo, distintos autores señalan que lo que realmente caracteriza al perfeccionismo no es solo la presencia de metas elevadas, sino la brecha que la persona percibe entre sus objetivos y su desempeño real, lo cual, que se vincula a una fuerte autocrítica. Esta percepción, medida a través de la Discrepancia, ha demostrado estar relacionado con indicadores de malestar psicológico, como depresión y ansiedad. En cambio, el factor Altos Estándares se ha asociado con niveles más altos de autoestima y estrategias de afrontamiento eficaces.
Bibliografía
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Revista Argentina de Clínica Psicológica, vol. XXI, núm. 3, noviembre, 2012, pp. 209-215. Fundación Aiglé. Buenos Aires, Argentina